La fascia, el agua y la memoria del cuerpo: como un masaje terapéutico puede liberar traumas pasados
Introducción
En los últimos años, la ciencia y las terapias holísticas han comenzado a encontrarse en un punto fascinante: la comprensión de que el cuerpo almacena información emocional y que esta puede liberarse a través del toque consciente y terapéutico.
Cada experiencia vivida deja una huella. El cuerpo recuerda, incluso cuando la mente ha olvidado.
La fascia: una red que guarda nuestras experiencias
La fascia es un tejido conectivo que envuelve todos los músculos, órganos y estructuras del cuerpo. Durante mucho tiempo fue considerada simplemente un soporte físico, pero gracias a los estudios de Thomas Myers sobre las vías miofasciales (Anatomy Trains), hoy sabemos que la fascia forma un sistema continuo que conecta y organiza todo el cuerpo.
Esta red transmite tensiones, compensaciones y patrones posturales que reflejan tanto nuestra historia física como emocional.
La fascia está compuesta por colágeno y agua, y funciona como un sistema de comunicación interna. Transmite impulsos eléctricos, emociones y memorias somáticas. Cuando atravesamos momentos de estrés, miedo o trauma, la fascia puede tensarse y “registrar” esas experiencias, afectando la movilidad, la postura y el bienestar emocional.
El agua y la memoria celular del cuerpo
El cuerpo humano está compuesto en su mayoría por agua, y diversos estudios han mostrado que el agua puede reaccionar ante estímulos externos.
El investigador japonés Masaru Emoto se hizo conocido por sus experimentos con cristales de agua congelada, donde observó que las moléculas de agua cambiaban de forma dependiendo de las palabras, pensamientos o emociones a las que eran expuestas.
Aunque sus hallazgos han sido debatidos dentro de la comunidad científica, su trabajo invita a una reflexión profunda: si las emociones pueden influir en el agua, y nosotros somos en gran parte agua, entonces nuestras emociones también modelan nuestra biología.
El masaje terapéutico como vía de liberación y sanación
Durante un masaje terapéutico, no solo se trabajan los músculos. A través del contacto consciente, la respiración y el movimiento suave de la fascia, el cuerpo puede soltar tensiones antiguas y liberar memorias emocionales inconscientes.
La concepción del cuerpo como una totalidad interconectada permite a los terapeutas desarrollar una mayor conciencia a la hora de tratar. Su visión se expande, haciendo que el masaje no sea solo un momento de relajación, sino una terapia corporal profunda y efectiva.
Muchas personas experimentan durante un masaje sensaciones inesperadas: ganas de llorar, recuerdos que emergen o una profunda sensación de alivio.
Esto no es casualidad.
El cuerpo tiene su propio lenguaje y, cuando se le da el espacio y el cuidado adecuados, comienza a contar su historia y a sanar.
Conclusión: cuidar la fascia es cuidar nuestra historia
Cuidar la fascia es cuidar la red que sostiene nuestra historia física y emocional.
Las terapias manuales, el movimiento consciente y la respiración son herramientas físicas que permiten restablecer la fluidez de los líquidos del cuerpo, soltar tensiones y liberar nuestra memoria kármica.
Te invitamos a que lo experimentes.
La transformación empieza ahora.
Fuentes:
- Emoto, Masaru. El milagro del agua. Descubrir y utilizar los beneficios de la resonancia positiva. Ediciones El Punto de Encuentro, 2007
- Myers, Thomas W. Anatomy Trains: Meridianos miofasciales para terapeutas manuales y del movimiento. Elsevier, 2014